SEGURIDAD ALIMENTARIA ALERGIAS ALIMENTARIAS

“CUMPLE CON LOS REQUISITOS EN MATERIA DE HIGIENE ALIMENTARIA”

“PREPARA TU CARTA CON EL CONTENIDO ALERGÉNICO OBLIGATORIO”

Estos siete principios determinan las principales fases necesarias para aplicar este tipo de sistemas, aunque precisan de una serie de pasos previos, que garanticen su correcta implementación:

El primer paso sería constituir un equipo de trabajo multidisciplinar, encargado de diseñar e implantar este sistema. Este grupo debe estar liderado por una persona, responsable de promover las acciones necesarias para desarrollar e implantar este sistema. Lo ideal será que el jefe o encargado de sección, sea la persona encargada, por tener un mayor control sobre las acciones a desarrollar.

Tras asignar el equipo, éste deberá encargarse de describir cada una de las tareas que se llevan a cabo en la empresa y sobre el proceso de producción y elaboración de los alimentos.

En este apartado se tendrá que tener en cuenta aspectos como los ingredientes necesarios, los tratamientos a los que son sometidos los alimentos o los procesos utilizados para su conservación.

Toda la información sobre los productos debe ser reflejada a través de diagramas de flujo, que permitan visualizar rápidamente los procesos que se llevan a cabo para su elaboración. Estos diagramas deberían estar acompañados de fichas descriptivas que completen la información.

Deberán dibujarse tantos diagramas como sean necesarios y ser comprobados cada uno, para demostrar que se corresponde con el proceso descrito.

Considerado uno de los principios fundamentales para el Codex Alimentarius. A través de este proceso recopila toda la información y se valoran e identifican la probabilidad de riesgo y las condiciones que pueden originarlo.

Es necesario establecer para cada etapa identificada como peligrosa, un punto de control crítico, es decir, en qué momento es necesario aplicar un control para prevenir o eliminar el riesgo. Para ello, cada vez es más frecuente el uso de un árbol de decisiones, herramienta que contribuye a la toma de decisiones.

Es decir, describir los criterios que se tendrán presentes y determinar en qué momento concreto se va a considerar que ese alimento ya no cumple con las garantías de calidad y seguridad necesaria.

A fin de poder medir y controlar los límites establecidos, cada uno de los PCC deberá contar con su propio sistema de vigilancia. Es aconsejable describir los procesos de vigilancia y control que se debe llevar a cabo para garantizar su conocimiento y buen funcionamiento.

Estas medidas deben ofrecer una respuesta adecuada, que garantice la seguridad de los consumidores. Las medidas correctoras deben describir cómo se va a proceder en cada supuesto y determinar quién será la persona responsable de su aplicación.

Otro de los fundamentos que establece el Codex, es la necesidad de comprobar que el sistema funciona correctamente. Esta comprobación se puede llevar a cabo a través de métodos y procedimientos diversos.

La última fase para implantar este proceso en tu empresa y garantizar la inocuidad de los alimentos, será documentar y registrar toda esta información, que servirá como modelo para orientarse. Estos documentos deberán ser evaluados y modificados siempre que sea necesario.

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