Actualmente vivimos a nivel nacional unas modificaciones en las normativas de circulación por las ciudades, rebajando la velocidad de circulación de las mismas, enfocado en rebajar la siniestralidad entre vehículos, atropellos a peatones y la convivencia actual en las calles entre vehículos a motor y los ligeros, como bicicletas y patinetes.

Observando los últimos datos de los accidentes de trabajo de la DGT, en este caso sobre el año 2019, podemos fijarnos en la gran cantidad que ocupa los accidentes laborales de tráfico en ella:

De 650.602 accidentes de trabajo, 562.756 son en jornada y 87.846 en itínere, de los cuales 77.496 son accidentes laborales de tráfico, 22.184 en jornada y 55.312 en itínere.

En cuanto a los AT mortales, un total de 716, 558 fueron en jornada y 158 en itinere, de los cuáles 232 fueron de tráfico, 98 en jornada y 134 en itínere.

Es cada vez más común encontrarnos con personas que van y vuelven del trabajo en bicicletas, patinetes, monopatines, e incluso se ven como método de trabajo. Algunas empresas de mensajería exprés, puesto móviles de artículos o reparto de comida a domicilio han tomado este camino ecológico y ágil sustituyendo así a los vehículos de motor.

Hace unas semanas se estrenaba en Albacete los llamados “carriles treinta”. Estos consisten básicamente en que los carriles ubicados a la derecha de la calzada pasan a ser de preferencia para vehículos ligeros, como bicicletas y patinetes, con una velocidad máxima de 30km/h para circular por ellos. No obstante, todo tipo de vehículos pueden usar estos carriles, desde ciclomotores a camiones, siempre y cuando no se supere dicha velocidad.

Esto ya nos lleva a pensar, en que un carril compartido entre un vehículo como una bicicleta, con un vehículo pesado como un camión, es cuanto menos poco peligroso. Un estudio realizado por el Observatorio de la Siniestralidad Vial Laboral de España, refleja que casi el 40% de los accidentes viales laborales se producen en bicicletas, motocicletas y patinetes.

Parece ser que este debate va a llevar un tiempo resolverlo con condiciones que todos quedemos satisfechos, Pero lo importante es, ¿son realmente eficaces para evitar siniestros y accidentes y facilitar la movilidad en las ciudades? La resolución final de este asunto, servirá para las siguientes ciudades que quieren y desean sumarse a este proyecto de movilidad urbana.

Lo que queda claro es que, hasta ahora, sin una decisión unánime sin disputas ante una normativa que sea aceptada y aplicada por todos, y una sociedad concienciada y educada en que es lo correcto y seguro, lo único que crece cada día es la inseguridad y la duda de cómo y dónde circular. Una vez más, el gran perdedor de esta situación es la prevención de accidentes y la seguridad, en este caso, de los trabajadores/as usuarios de estos vehículos ágiles y ecológicos, quedando a la espera de un pronto acuerdo y una resolución justa y segura para todos.