Ser una empresa saludable no es una cosa del «yo». En otras palabras, no se trata de llevarle frutos a la junta directiva. Existen modelos de negocio cuerdos que realmente dan pautas a seguir, aunque son flexibles para permitir la adaptación a las necesidades específicas de cada organización. Así, estos modelos, que pueden variar mucho en actividades, tamaños, condiciones, etc., pueden permitir que una empresa logre lo que se conoce como “Certificación Corporativa Saludable”.

Esta certificación es una acreditación realizada por entidades ajenas a la organización encargadas de controlar y certificar que la entidad cuenta con todos los parámetros considerados saludables. 

No es necesario ser una gran empresa para hacer este modelo.
Una empresa dedicada a cualquier actividad, independientemente del tamaño o número de trabajadores, puede obtener un certificado de salud de empresa si efectivamente toma medidas y procedimientos para garantizar la salud de sus empleados internamente solo fuera de su jornada laboral.

Para ello, sólo debe obtener el asesoramiento adecuado de las organizaciones de salud y prevención en el trabajo. Pero como siempre digo: el buen consejo es cambiar todo eso. Su organización necesita participar en el nuevo enfoque que se va a adoptar. Por esta razón, la dirección y los empleados deben mostrar un compromiso genuino y una participación plena.

De esta manera, gradualmente, podrá aplicar medidas e implementar diversas intervenciones en las áreas que tendrá éxito, y podrá aplicar medidas gradualmente, mencionando una nueva política en su organización, así como velando por la salud. , te acompaña en la integración exitosa de PRL.
Beneficios de construir un negocio saludable
Una inversión en servicios empresariales de salud no es un gasto no reembolsable. Es una inversión que tiene como objetivo mejorar la felicidad, la reputación y la productividad de la empresa sin incurrir en pérdidas. Lo que se incluye en el trabajo de salud tiene un efecto positivo en el trabajo de varias maneras:

Reducir los accidentes y las enfermedades, especialmente las crónicas.

Reducción de gastos médicos, incapacidad temporal o permanente y pensiones

Reducir las ausencias escolares que causan daños graves a las empresas

Mejor oferta, lo que significa trabajo más enfermo y menos productivo.
Mejorar la imagen de la empresa y la ventaja competitiva.

Aumentar la motivación y la lealtad de los empleados.
Aumentar la productividad de los empleados porque se sienten protegidos y respaldados por la empresa.
Aumente la retención de talento y reduzca la rotación de empleados. Aumentar la competitividad de la organización.
Mejorar la calidad de las operaciones comerciales.

En definitiva, ser una empresa saludable mejora la calidad de vida de las personas que forman parte de las organizaciones, independientemente del tamaño de la organización. Todos, absolutamente todos, se benefician de una mayor competitividad, productividad y concienciación.

¿Cómo se pasa de PRL a un negocio saludable? Hoy, las empresas que quieran ser más competitivas y productivas deben dar un paso adelante, seguir un modelo empresarial saludable y aumentar el nivel de prevención. Como siempre digo, la prevención se puede medir por niveles de:

  • El primer nivel: habrá empresas que se adhieran a las condiciones mínimas estipuladas en las leyes aplicables, a fin de evitar accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, y evitar sanciones administrativas.
  • Nivel Dos: En segundo lugar están las empresas que quieren hacer un cambio en la cultura de prevención en todos los niveles de sus organizaciones, integrando la prevención.
  • Nivel Tres: Alcanzar la Excelencia es el funcionamiento regular y continuo de las empresas, para convertirse en una organización saludable. No debemos olvidar que las empresas están formadas por personas, organizaciones que priorizan y dan el salto para crear entornos saludables y felices, ganando productividad y ventajas competitivas a lo largo del camino. Por lo tanto, una empresa saludable también es aquella que implementa procesos para monitorear y medir la efectividad de estos programas, lo que también representa un compromiso valioso a largo plazo para generar confianza en los empleados.

Al promover una empresa saludable, podemos desarrollar acciones para mejorar la salud de los trabajadores, gestionar los factores de riesgo de accidentes laborales y promover hábitos de salud en los empleados.
De ahí la importancia de concienciar a las empresas sobre la necesidad de dar un salto cualitativo en materia de prevención y alcanzar así la excelencia. Necesitamos pasar de la prevención de accidentes a alentar a los empleados a hacer ejercicio, comer alimentos saludables y poder trabajar en un entorno motivador. Transformar las percepciones negativas en positivas es fundamental, además de promover la responsabilidad social corporativa, tanto interna como externamente.