La tendencia de la población activa tanto a nivel europeo como a nivel nacional indica que el grupo de edad comprendido entre los 55 años en adelante, tiene una progresión ascendente. 

La edad ordinaria de jubilación en España en este 2022 es de 66 años y ocho meses aumentando también progresivamente de forma anual, este año son dos meses más que en 2021.

Estudios realizados por la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, indican que para el 2030 se espera que los trabajadores de 55 a 64 años representen al menos el 30% de la población activa total en muchos países de la comunidad. Y lo que más preocupa es el estado de salud en el que se llega, ya que un porcentaje elevado tiene algún tipo de patología que posiblemente se podría haber evitado. Promover el envejecimiento activo en el entorno laboral es un objetivo a cumplir desde las instituciones relacionadas europeas y nacionales.

Con este objetivo, en cualquier empresa sin importar tamaño o actividad, se hace necesario tomar conciencia de esta realidad y a partir de ahí gestionar desde la previsión y la prevención.

Antes de entrar en más detalle, señalar que no todas las patologías que sufren los trabajadores de más de 50 años, son debidas a la edad. Muchas de ellas son comunes al resto de trabajadores.

El reto posiblemente esté en “mantener una gestión práctica” de la prevención de riesgos laborales en la empresa, incorporando el factor edad en la gestión preventiva. Es posible que la edad haga a un trabajador especialmente sensible a un determinado riesgo. Por esto hay que adecuar el puesto a la persona, igual que hacemos con las embarazadas o los trabajadores menores de edad, adaptando la Evaluación de Riesgos a la realidad de la empresa.

Se debe identificar y prever los puestos que están y estarán ocupados por trabajadores de mayor edad y hacer evaluaciones específicas como las de ruído, iluminación, ergonómicas o psicosociales.  Y planificar la adaptación del puesto a la persona

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es el facilitar la integración en la empresa:

  • Evitando la existencia de estereotipos sobre la edad en la empresa, rechazo o miedo al cambio, falta de habilidades…
  • Combatiendo la discriminación y los prejuicios sobre la edad.
  • Haciendo partícipe al propio trabajador.
  • Planteando formaciones específicas, evitando en este colectivo la sensación de que no son capaces de aprender y adaptarse. Fenómeno muy habitual con las nuevas tecnologías.
  • Favoreciendo la flexibilidad horaria, los cambios de turnos, el teletrabajo…
  • Favoreciendo la comunicación intergeneracional, el intercambio de conocimientos, así como el apoyo social de compañeros y mandos superiores.
  • Tomando el “rol de mentor”.

Los problemas de salud que más se dan en el rango de edad indicado son: problemas cardiovasculares, dolores musculoesqueléticos, disminución de la masa muscular; problemas de visión y audición;  pérdida de estabilidad; insomnio, ansiedad, depresión. 

Según el sector y actividad que desarrolle el trabajador, vamos a encontrarnos con unas u otras patologías predominantes. Para controlarlo, desde la vigilancia de la salud, se trabaja con protocolos específicos según la actividad y puesto que el trabajador desarrolle en la empresa. Los protocolos incorporan el factor edad, el de género, los tiempos de exposición…  que se tendrán en cuenta también en los estudios epidemiológicos. 

Los profesionales que trabajamos en la seguridad y salud laboral, velamos por la promoción de la salud, con el objetivo de que los trabajadores no solo lleguemos a la jubilación, si no que lleguemos en buen estado de salud, sin un desgaste físico y/o mental que pudiera haber sido evitado. Ahora bien, es  la implicación de todos los participantes lo que hace que se tenga éxito. El técnico de prevención detectando las situaciones de riesgo y proponiendo medidas preventivas, el médico vigilando por la salud del trabajador, haciendo reconocimientos médicos específicos de forma periódica; la empresa adoptando las medidas necesarias para la integración del puesto en la organización como pieza más de un engranaje perfecto; Y por supuesto del propio trabajador, concienciándose de la fuerza de la prevención y acompañándola de una vida sana también fuera del trabajo.

Fomentar desde la  propia organización un envejecimiento activo con programas de salud específicos para sus trabajadores es apostar por el futuro, por una mejor calidad de vida, por personas motivadas, activas, que aporten valor a la empres