LAS MULTAS DE LA INSPECCIÓN DE TRABAJO HAN SUBIDO UN 20% DESDE EL 1 DE OCTUBRE Y NO SERÁ SUFICIENTE COMO MEDIDA DISUASORIA

Desde el pasado 1 de octubre las sanciones que imponga Inspección de Trabajo han subido un 20%. Para muchos supone un aumento realmente importante, pero la realidad es que no va a ser efectivo como medida disuasoria.

Empezando porque llevaban estancadas desde hace siete años, algo que por mucho que este 20% nos parezca un porcentaje importante, la realidad es que ni siquiera supone una puesta al día de las sanciones.

Si a esto le sumamos que el IPC está subiendo al 4% y puede que acabe el año por encima, la realidad es que este 20% se va a quedar muy corto. Al menos si lo que se busca es que cumplan un efecto disuasorio a la hora de cometer una infracción.

Porque no se trata de que nos multen por un error u omisión, sino que estas multas también tienen que servir para que aquellos que infringen una norma de forma deliberada se lo piensen un par de veces porque el beneficio de no cumplir supera la multa que se impone en caso de que nos pillen.

Porque esta es la segunda variable de la ecuación. La realidad es que hay muy poco inspectores de trabajo para la cantidad de empresas, sobre todo pequeñas, que hay en nuestro país. Y todo el mundo lo sabe. Esto hace que la posibilidad de ser inspeccionados sea realmente baja. A no ser que medie una denuncia previa anónima de los empleados.

Veremos que ocurre con la puesta en marcha de las sanciones automatizadas, aunque en este caso si que parece claro que solo se van a sancionar errores y omisiones que estén claramente estipuladas sin lugar a dudas. No tanto un incumplimiento en la prevención de riesgos laborales, por ejemplo.

Pero en muchas ocasiones el no cumplimiento de la norma es consensuado con los empleados. Por ejemplo, horas extra que se hacen pero no se cotizan en nómina y se pagan de forma irregular. El empleado se beneficia y la empresa también.

El problema puede surgir si existe alguna disputa y alguien decide denunciar. Además de que en este caso se sanciona a la empresa y no al trabajador que también se beneficiaba de este acuerdo.

LAS DIEZ MALAS POSTURAS MÁS COMUNES

Todos hemos caído en malas posturas en alguna ocasión. Muchas de ellas se aprenden en la escuela y otras se derivan del entorno en el que vivimos pero todas ellas tienen consecuencias en la salud del día a día.

A continuación hacemos un repaso de las malas posturas más comunes, algunas fáciles de corregir y otras que por ser un hábito aprendido con los años conllevan una mayor dificultad a la hora de cambiarlas:

1. La billetera. Se da sobre todo en el caso de los hombres al colocarse en el bolsillo trasero del pantalón la cartera y sentarse, en ocasiones, en el caso de conductores u oficinistas, durante horas. La profusión en el uso de tarjetas lleva a billeteras muy abultadas que se convierten en una especie de alzas para el glúteo y que dan lugar a un dolor lumbar crónico. Evitar este malestar es tan fácil como sacar del bolsillo la cartera y dejarla sobre en el asiento de al lado del coche o sobre la mesa de trabajo o en un cajón.

2. Brazo izquierdo sobre ventanilla. También al conducir existe la tendencia a apoyar uno de los brazos sobre la ventanilla o algún elemento de la puerta del coche. Cuando el punto de apoyo crea una postura anómala al colocar el brazo demasiado alto de forma habitual aparecen las denominadas tendinitis del supraespinoso. Ser conscientes de la mala postura en estos casos es la primera norma para evitar realizarlas.

3. Sentarse parte delantera silla. Muchas de las lumbalgias que ocasionan esta mala práctica se solucionan simplemente acostumbrándonos a utilizar todo el asiento y apoyando la espalda en el respaldo.

4. Silla de trabajo mal regulada. Es importante regular la altura de la silla para que los pies toquen con seguridad el suelo y que rodillas y caderas formen un ángulo de 90 grados.

5. Coger cosas del suelo mediante la flexión del tronco. Este mal hábito puede dar lugar a hernias de espalda si se realiza de forma habitual. El especialista explica que, aunque debería generalizarse, la opción saludable de doblar las rodillas y bajar el cuerpo para levantarse junto al peso es común entre quienes ya tienen dolor de espalda.

6. Manipular mal las cargas. Cuando se llevan carpetas o elementos pesados hay que intentar aproximarlos al cuerpo para repartir mejor el peso. Lo mismo sucede en el caso de las compras, hay que emplear varias bolsas en lugar de una sola para repartir la carga y así equilibrar la postura corporal al caminar.

7. Llevar bolsos en bandolera. Es un problema en gran medida de las mujeres, cuyos bolsos además terminan siendo muy pesados y alteran su postura al caminar al intentar compensar de forma natural el peso que portan.

8. Pantalla a un lado de la mesa de trabajo. La pantalla del ordenador debe estar frente al trabajador, si se sitúan a un lado de la mesa es necesario ladear la cabeza y se producen posturas incómodas y forzadas. Además, para mantener una inclinación saludable del cuello al trabajar la línea de visión se debe fijar como punto de partida en la parte superior de la pantalla.

9. Al dormir, hacerlo bocabajo y con la cabeza ladeada. Es una de las costumbres más difíciles de cambiar ya que al dormirnos actuamos de forma inconsciente. Aún así es posible y necesario cambiar estos hábitos ya que generan tensión en el cuello y problemas respiratorios al comprimir el peso del cuerpo el tórax.

10. Cruzar las piernas. Es una de las malas posturas más comunes y puede producir dolores musculares derivados del intento del cuerpo por recuperar su alineación natural.