La aparición del Covid-19 ha cambiado por completo nuestras vidas y la manera de actuar y relacionarnos que teníamos hasta ahora. Las nuevas circunstancias han supuesto un gran esfuerzo de adaptación para todas las empresas.

Es aquí donde los departamentos de prevención de riesgos laborales han pasado a jugar un papel fundamental en las nuevas reglas adaptando constantemente los procedimientos y aplicando nuevas medidas de seguridad y salud en función de la evolución de la pandemia y las normas que se han ido publicando por parte de las autoridades.

Algunos de los documentos publicados por el Ministerio de Trabajo y a los que desde los departamentos de PRL han tenido que adaptarse son:

  • “Recomendaciones de prevención en el trabajo frente al coronavirus”
  • “Pasos a seguir por el empresariado para reducir el riesgo de exposición al covid”
  • “Guía sobre la preparación de los lugares de trabajo”
  • “Guía de buenas prácticas en centros de trabajo para prevenir el contagio”
  • “Plan para la Transición hacia una nueva normalidad”

De una manera encomiable los departamentos de prevención se han puesto al frente de la batalla para lograr el mayor grado de protección para todos los trabajadores de sus empresas. Analizando, redactando procedimientos, distribuyéndolos, formando, informando, y garantizando su cumplimiento, han conseguido el difícil reto de cambiar, en la mayoría de los casos por completo, la manera de desarrollar la actividad de los empleados en tiempo récord.

  • “Protocolos de actuación ante exposición a Covid-19”
  • “Información de riesgos a terceros por Covid-19”
  • “Medidas de higiene especiales”
  • “Entrega de Epis específicos”
  • “Guías de buenas prácticas y medidas organizativas”
  • “Gestión de residuos”

Pero, sigue quedando la duda de si la labor del prevencionista tiene ahora el reconocimiento y la importancia que merece dentro de las empresas.

Una encuesta realizada recientemente a responsables de PRL en nuestro país indica claramente (más del 75% de los encuestados) el sentir de que todo sigue igual y que se continúa viendo su trabajo como una obligación legal, sin reparar en su gran influencia en el devenir de las empresas.